Pegging: un divertido intercambio de roles

Hace unos días recibí un mensaje por What´sApp de una amiga. Me dijo: tenemos que hablar de sexo. Mi reacción inmediata fue escribirle un WOW... Al cabo de unos minutos, me cuenta la razón por la cual quería hablar de sexo conmigo. Me dice y tiene un jevo y que hacía mucho tiempo que no sentía conexión con nadie. Le gusta el sexo con él, disfruta de su compañía y tienen cierta confianza. En esa confianza el jevo le pidió que le metiera un dedo en su ano. Algo que a ella le tomó por sorpresa, pero le metió el dedo...

Su reacción es un tanto normal, porque por años nos han repetido el discurso de que al hombre no se le puede tocar el ano. Y claro, esto corresponde a una estructura social llamada: machismo. Lo cierto es que hay muchos hombres heterosis y mujeres heterosis que suelen hacer de esto una práctica común y normal (que debería serlo) en sus vidas. De la misma forma, que algunas personas experimentan que le introduzcan el dedo en ano, que jueguen con él mientras le hacen un blowjob, también hay quienes optan por introducir juguetes sexuales y dildos.


La práctica sexual en la cual una mujer realiza sexo anal a un hombre al penetrar su ano con un dildo atado con correa se le conoce como pegging. En el pegging los hombres alcanzan el placer llegando al orgasmo y eyaculación. Esto se debe a la estimulación de la próstata que es el equivalente al punto G femenino.


Siempre les he dicho que en el sexo todo es válido siempre y cuando sea consentido. Así que la decisión de experimentarlo tiene que darse si ambas partes están de acuerdo. Si de casualidad alguno de los dos tiene dudas o no está completamente convencido, es mejor esperar y en otro momento replantearse la posibilidad.



¿Qué tener en cuenta al momento de hacer pegging?

Con el pegging no hay riesgos de salud más allá de los que conocemos, sin embargo, hay que tener cuidado como con cualquier práctica y encuentro sexual.


1. Comienza introduciendo objetos pequeños. Así vas dilatando el área y reduciendo el dolor.


2. Lubricante. Esta vez no puede ser saliva y pa´ dentro. Tómate el tiempo de lubricar la zona, usa suficiente como para facilitar la entrada del juguete, y su placer.


3. Juguete ideal. En este caso, el juguete puede ser un dildo, un arnés sexual, los dedos, un vibrador... este necesita estar bien limpio y lubricado.


4. Relajación y confianza. En el proceso pueden incorporar prácticas que suele hacer como pareja. Hablarse, dar masajes, poner música... respirar y no trincarse.


5. Utilizar condones.


6. Deconstruir mitos, romper tabúes y prejuicios para disfrutar plenamente de la sexualidad.


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