Mis tetas; mi vida

Cuando Zaida iba a ser operada para concluir su tratamiento de cáncer del seno no tenía idea de cómo estos quedarían. Buscó fotografías en Internet que mostraran el resultado desde arriba… desde la propia mirada de una mujer, pero nunca la encontró.


Ahora, tres meses más tarde de su mastectomía bilateral y una heridas de seis pulgadas en cada lado, ella protagonizó esa misma imagen; la que su mente no lograba imaginar.

Foto: Rafael Torres @artee_photography

Acompañada de su esposo se despojó de su camisa y nos mostró dos, de las tantas, por las que aún respira. Tomarle esa fotografía fue un momento duro, pero sanador. En aquel momento sentí, una necesidad inmensa de abrazarla, pero no me atreví. En ese instante ella nos dio una lección de resiliencia, y su esposo; de amor. Para ella el cáncer no mata; da vida.

En casi todas las familias puertorriqueñas nos ha tocado ver el cáncer de seno muy de cerca, ya sea con una amiga, tía, madrina, abuela, prima, madre o incluso tú. Cada cuatro años, la organización sin fines de lucro Susan G. Komen Puerto Rico realiza un análisis para conocer las necesidades de la población referente a la salud de los senos. El último estudio fue en el 2015.

El cáncer de seno es el cáncer de mayor frecuencia en las mujeres puertorriqueñas, tanto así que anualmente se estima que alrededor de 2,108 son diagnosticadas con cáncer invasivo. Los factores son diversos, pero estos se pueden ver influenciados por el estilo de vida, alimentación, entre otros. Aproximadamente, el 15% de todos los casos son atribuidos a factores genéticos.

Chicas, nos estamos haciendo los exámenes y chequeos rutinarios?


Mis tetas