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© 2018 by Con el verbo en la piel 

La crianza se refleja en el cuerpo

Desde muy pequeñas a las mujeres nos introducen a vivir bajo la presión de verse "bien" o estar delgadas. La presión siempre va asociada a la imagen, al físico. Y es que esta misma opresión es la causante de que muchas niñas y mujeres crezcan con el complejo de no encajar en el estándar de belleza, y por lo tanto, esto tiene repercusiones en la mente, la autoestima y la sexualidad.


De la forma en la que una mujer viva su sexualidad, acepte su cuerpo y el hecho de ser mujer está vinculada a los mensajes que recibió durante su niñez.

Tomada de Pinterest

En nuestra sociedad, nuestros padres son los espejos con los que primeros nos miramos, ahora imagina que tus padres o familiares siempre te digan comentarios negativos. ¿Qué se puede esperar del amor propio? ¿Qué se puede esperar de lo que reflejemos a los demás? ¿Qué se puede esperar de los demás?


También, cuando una mujer proviene de una familia altamente religiosa o tradicional conservadora donde de los discursos sobre el sexo son bastante castrantes; es peor para ella.

Si en tu núcleo familiar te limitaban a sentir y ser tú, probablemente habrás escuchado comentarios como estos:

  • "Hubiesemos preferido un varón".

  • "Las mujeres vienen al mundo a sufrir".

  • "Tienes que casarte virgen".

  • "Así de gorda no vas a conseguir un marido".

  • entre otros...

Así que me di a la tarea de preguntarle a varias mujeres cuáles fueron esos comentarios con los que crecieron y que les resonaron cabeza.


Verónica, 29

"Siempre fui alta y de constitución gruesa. Me decían que tenía huesos grandes y que me tenía que cuidar para no estar gorda. Toda la vida me decían grande, gordita, corpulenta, incluso cuando nunca estuve en sobrepeso, utilizaban adjetivos de ese tipo. Además, siempre me hablaban sobre “controlar” el cuerpo, mantenerlo en un estado, controlar mis movimientos, domarlo, no ocupar mucho espacio, etc.. En mi familia todo era sobre “decencia” y “contención”. Y el cuerpo era una forma de manifestar esos “valores”. Incluyendo mi pelo, que es rizo y grande, había que amarrarlo y/o alisarlo.Ahora soy adulta, así que, ellos saben mi punto de vista y me joden menos. Pero creo que siguen pensando igual. Comentan sobre mi cuerpo porque ahora sí tengo más peso que antes, pero lo hacen por la vía de la “salud”".


Génesis , 23

"A mí me hablaban bien negativo. Me decidan, gorda, chonchi, fea, lechona, ballena... Fue horrible, no fue hasta los 22-23 que aprendí a salir de esa nube negativa. Aprender aceptarme, a borrar todo lo que me habían dicho. Y no es hasta ahora que estoy con una psicóloga genial que puedo hablar de este tema. Pero viví toda mi adolescencia en una nube de inseguridades y odio a la persona que era, a mi cuerpo... A mis sobrinas les digo, que han crecido mucho, que las veo más fuerte, que tiene una piel más brillante/opaca, que se ven bien felices y que debe de ser por todas las energías que están gastando o por lo bien que están comiendo.Lo importante es no seguir tocando esa yaguita y ayudar a la nueva generación".


Darían, 25

"Siempre fui la más "gorda" de las sobrinas y siempre fue un issue de lejitos, pero no faltaban los comentarios de los menos que componían. Recuerdo una vez puse una foto en Facebook con una peluca rubia y había bajado como 5lbs (I was proud

) y el esposo de mi tía cuando me vio de frente (obvio, colorá) dijo a toda boca: "vieron, era de embuste esa foto... hasta flaca se ve y está igualita" insinuando que había sido editada mi panza en la foto. Eso jamás se me olvida. También me decían "nena estás gordita. Mira a ver si haces algo porque eres bien linda"... como si eso tuviera que ver y siempre me quedaba con esas, pero me hacía la loca. Me reía, pero obvio dolía. -A pesar de eso- siempre he sido bien confident y bien segura de mí. Cuando tenía las libras de más también, siempre decía que esos comentarios me ayudarían y les callaría la boca por todo lo que hablaban. Y quien diría que a mis 25 años lo hice y sin intención de hacerlo. Todo por mí y para mí. Como quisiera haber tenido esta mentalidad antes".

Solo con la madurez y en autoconocimiento de nuestro ser y el cuerpo las mujeres pueden liberarse de las traumas y los compolejos de los cuales han sido víctimas por años. Por eso es importante que entre todas sean solidarias y empáticas, muchas veces la persona que menos te lo imagina tiene capítulos de vida similares a los tuyos. Sanemos juntas. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero me preocupan las niñas y las mujeres que no tienen el tiempo... que se les agotó. Seguimos sanando.

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